Por María Luz
¡Hola amigos! me gustaría compartir con ustedes una historia cotidiana, una historia de la viva real…
En el año 1995 falleció el padre de mis hijos. Nunca supe en realidad de que fue, solo vi la necropsia que decía “septicemia” y nadie me explicó de qué se trataba. Pasó el tiempo y fue en 1996 que unos amigos del padre de mis hijos me cuentan que una chica que había estado con él había muerto de Sida. Como es de esperarse no quería hacerme la prueba, porque siendo yo la que vivía con él me preguntaba ¿Qué pasó conmigo? ¿Por qué yo estoy bien? Me negué a hacerme la prueba de Elisa. Pero mi temor surgió cuando en el 97 muere otra mujer que había estado con él, también de Sida, pero tampoco quise hacerme la prueba de Elisa. Muy dentro de mí sabía que algo malo estaba pasando.
Ya en el año 99 empecé a perder peso y el temor se acrecentaba pero no me quería hacer el examen, hasta que en el año 2000 me enfermé y tuve necesariamente que hacerme el examen de Elisa. Bueno, como se imaginaran ya me sentía preparada.
En Marzo del mismo año me dan mi resultado que por supuesto salió POSITIVO. Como inconscientemente ya me había preparado, el impacto no fue tan fuerte para mí, pero si para mi familia. Tuve que darles fuerza y no quebrarme por el bien de mis hijos, padres y hermanos. Empecé a buscar ayuda porque quise saber más sobre el tema y es así que conozco organizaciones de los cuales fui parte y donde aprendí mucho sobre el tema del VIH/Sida. Me prepararon para ser “Consejera de Pares”, en el cual ya llevo 8 años apoyando a las personas que recién se enteran de su diagnostico, contándoles mi experiencia de vida, dándoles mucha fortaleza ya que al ayudarlos me ayudo a mí misma.
Me doy cuenta que puedo ser una persona productiva y muy útil y no sólo para personas con resultado de VIH positivo, sino que también para las personas con VIH negativo, ya que me dedico a dar charlas informativas y me doy cuenta que las personas se dan cuenta de la mala conducta sexual que llevaban y empiezan a llevar una conducta sexual saludable, venciendo el temor de estar cerca de una persona que vive con el VIH/Sida y brindándoles amistad cariño y atención.
Espero que este testimonio ayude a muchas personas.
Agradezco este espacio brindado por Sí, da Vida para poder dirigirme y me despido de ustedes.
Cariños María Luz.