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El testimonio de Arturo

Por Juan Luis Ppati

El testimonio de Arturo

Hacía dos años que Arturo había sido diagnosticado con el VIH. Antes de ingresar a los talleres para “Manejando Nuestra Propia Salud como PVVS”, que  realiza la Asociación,  “Si, da Vida”, se sentía  inseguro de iniciar un tratamiento antirretroviral, porque escuchaba voces de amigos que le mencionaban sobre los efectos colaterales que podría tener  la ingesta de fármacos. Haciendo caso omiso a los comentarios,  inició el tratamiento. Un tratamiento que empezó bien, pero en el transcurso de las semanas lo interrumpió por los efectos secundarios que tuvo y que en otros momentos le pareció tener, justamente por el temor y el rechazo a medicarse.

Ahora, después de dos meses de entrenamiento, información y capacitación, ha logrado superar los temores con respecto al tratamiento antirretroviral que debe seguir y Arturo se siente más seguro de las decisiones que puede tomar respecto a su salud.

¿Cómo estaba tu tratamiento antes de ingresar a Si, da Vida?

Yo estuve en tratamiento antes de ingresar al taller, pero hice abandono del tratamiento. En total hace unos ocho meses que inicié a tomar el TARGA, pero como te digo de manera interrumpida.

¿Cuáles han sido las dificultades en la adherencia a los medicamentos?

No podía asimilar los medicamentos que tomaba, porque tenía efectos secundarios, me salió rash así como intoxicación con la medicina, es que tomaba Nevirapina y en el segundo esquema supuestamente me dio neuropatía, porque en sí yo no aceptaba tomar medicamentos.  No me sentía preparado para tomarlos, por los comentarios que hacían algunos compañeros de los efectos secundarios y la lipodistrofia. Tenía muchas dificultades y dudas.

¿Tuviste dificultades en aceptar el diagnóstico?

Si, sería tonto negarlo, pero era porque no estaba preparado, tuve un shock fuerte y tuve un enfrentamiento con un compañero que divulgó mi diagnóstico y que me afectó mucho.

¿Has tenido inconvenientes para asistir a los talleres de manejando nuestra propia salud como PVVS?

No, no muchos. Aunque confieso que en el grupo de juego de voley, a veces nos hacíamos tarde por la misma euforia del juego, aunque siempre estuve consiente que tenía que asistir a los talleres.

¿Cómo has visto el apoyo de los demás compañeros del taller?

El apoyo siempre ha estado, porque son mis compañeros del grupo.
En las dinámicas, me sentí con la confianza para decir lo que deseaba y en una dinámica pude expresar mis problemas y recibí ayuda de mis amigos y consejos.
Por ejemplo Óscar, me ayudó a superar el problema con las pastillas, yo tomaba dos Efavirenz, que me hacían temblar las piernas, el cuerpo y calentura en la cabeza, pero él me aconsejo como tomarlas y ahora no tengo inconvenientes con la medicación.

¿Cómo te sentiste al culminar las siete sesiones de Si, da Vida?

Sentí que este ciclo de talleres me ayudó porque anímicamente salí mejor y empecé a preguntar cosas que para mi eran tabú. Si, me ayudó mucho todo lo aprendido y ahora conozco más.

¿Como podrías resumir la ayuda de los talleres?

Bueno, es un apoyo importante hacia las personas que puedan estar pasando los problemas y dificultades como yo las pasé, en ese momento pasaba por una situación crítica y estaba muy cargado. En los talleres me pude explayar, contar todo, decir las cosas con naturalidad y confianza.

¿Recomendarías a las personas que viven con el VIH los talleres de “Sí, da Vida”?

Si, porque con lo que me pasó de no asimilar los medicamentos, era algo de todos los días. Siempre veo en el hospital que hay mucha gente que abandona su tratamiento, hay unos 800 que se atienden en el hospital y casi la mitad abandona el medicamento. Los talleres te ayudan para la adherencia, para fortalecerte como persona.


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